Poner la pasta en una cazuela profunda, de vidrio y cubrirla con abundante agua hirviente con sal y una cucharada de aceite.
Llevar la cazuela al microondas y conectar la máxima potencia.
Cocer la pasta durante 9-10 minutos, removiendo una vez a mitad del proceso.
Extraer la cazuela, escurrir la pasta, cubrirla y mantenerla al calor.
Retirar la piel de las morcillas y desmenuzar su contenido.
Depositarlo en otra cazuela de vidrio y agregar el aceite.
Llevar al microondas y conectar la máxima potencia durante 1 minuto.
Remover con ayuda de una cuchara de madera y conectar 1 minuto más.
Mezclar de nuevo y trasladar a una fuente.
Agregar la pasta a la fuente donde se encuentra la morcilla.
Mezclar delicadamente para no romper la pasta.
Espolvorear el plato con la albahaca picada y el queso rallado, y servir al momento.