Ponga a remojo durante toda la noche los guisantes.
Después, frótelos entre sus manos para quitarles la piel.
Aplaste, muela, o maje los guisantes hasta conseguir una pasta espesa.
Agregue bastante agua para formar una masa más ligera.
Agregue todos los otros ingredientes (excepto el aceite).
Algunas personas dejan reposar esta pasta durante unas horas en el refrigerador para mejora el sabor.
Ponga abundante aceite en la sartén y fría en el aceite la masa echando la cantidad de una cuchara por cada croqueta, hasta que tomen un color dorado castaño.
Sirvalas con Salsa Pili-Pili o una salsa ácida.