Poner las claras de huevo a punto de nieve durante tres minutos y agregar, poco a poco, sin dejar de batir el azúcar pulverizada.
Mientras tanto, verter en una cacerola el azúcar y el agua, cocinar hasta formar un caramelo oscuro.
Cuando las claras estén bien batidas, incorporar el caramelo sin dejar de batir. Reservar la cacerola con los restos de caramelo.
Engrasar un molde alto con la mantequilla.
Verter en él la mezcla preparada, presionándola con una espátula para que no queden huecos y poner el molde dentro de otro recipiente más grande con agua, para cocinar al baño maría.
Introducir en el horno precalentado a 350°f (180°c), durante 20 minutos o hasta que al pincharle con una aguja, ésta salga seca.
Retirar del horno, dejar enfriar e introducir en el refrigerador.
Preparar la crema. Batir las yemas ligeramente y reservar.
Poner en una cacerola al fuego la leche, el azúcar, el bicarbonato y la cáscara de limón.
Dejar que rompa a hervir, revolver y cocinar durante 45 minutos o hasta que adquiera consistencia de crema liviana.
Apagar el fuego, y revolviendo, agregar media taza de esta crema a las yemas batidas, en un chorrito continuo pra que se entibie.
Encender la mezcla de yemas, sin dejar de revolver.
Cocinar a fuego muy lento durante diez ó doce minutos hasta que espese.
Añadir la esencia de vainilla y colar la crema a través de un colador de alambre no muy fino.
Introducir en el refrigerador.
Por último, cuando todo esté bien frío, desmoldar el merengue sobre un plato grande y hondo.
Cubrir con la crema y bañar la superficie con el caramelo que quedó en la cacerola.
Dejar en el refrigerador hasta el momento de servir.