Se cocinan las hojas de repollo.
Se amasan la cuajada y el huevo.
Se toman una o dos hojas de repollo y se ponen sobre un plato hondo con un poco de cuajada extendida encima y una cucharada de guiso en el centro; se cubre con más cuajada.
Se envuelve con las hojas y se amarra con un hilo grueso.
Una vez estén todos los indios armados, se ponen en una sartén y se cubren con el caldo, el pan rallado, la leche, sal y pimienta y se dejan conservar hasta que quede una salsa espesa.
Se sirve acompañándolos con arroz.