Calentar la leche y la nata con la vainilla.
Separar del fuego y dejar en infusión unos 20 minutos.
Batir las yemas con el azúcar en un cazo hasta que esté espumosas.
Retirar la vainilla y verter la leche sobre las yemas, acercar al fuego y espesar sin dejar de remover (no debe hervir).
Enfriar metiendo el cazo en un recipiente con agua y hielo.
Mezclar el puré de castañas con la la crema inglesa hasta que quede una crema homogenea.
Verter esta crema en una molde de metal mojado con agua y escurrido.
Introducir en el congelador durante 5-6 horas, batiendo varias veces durante el proceso.
Servir espolvoreando con nueces picadas.