Poner los garbanzos a remojo en agua con sal la noche anterior.
Echarlos en un puchero con agua, el laurel, un cuarto de cebolla y sal.
Hervir hasta que estén tiernos.
Escurrir los garbanzos y colocarlos en una fuente.
Lavar los tomates, pelarlos y picarlos muy menudos.
Escurrir el bonito y picarlo.
Pelar y picar el resto de la cebolla.
Picar perejil hasta tener 2 cucharadas.
Aplastar las yemas y agregar aceite y vinagre, la cebolla, el perejil picado, las alcaparras, sal y pimienta.
Picar las claras sobre los garbanzos y echar el bonito y los tomates picados.
Revolver y regar con la vinagreta.
Dejar reposar como una hora para que tomen sabor.