Previamente se asan los pimientos verdes, se pelan, limpian y reservan.
A continuación en una sartén se fríe el pimiento seco “colorao” y se aparta para majarlo en el almirez junto a los cominos, igualmente se reservan.
En una cazuela se sofríe la cebolla, el tomate y el ajo troceados.
Una vez hecho el sofrito se agrega el agua necesaria, añadiendo al caldo el majado de pimiento y cominos, y seguidamente se marea.
Una vez que empieza a hervir se agrega el pescado, los pimientos verdes asados y una pizca de sal.
Cuando el pescado esté cocido es señal de retirar la cazuela con el caldo.
Aparte, en una sartén, se vierte agua con sal y cinco o seis cucharones de caldo y se la deja hervir, añadiéndole lentamente la harina de maíz cernida, mientras se va moviendo con una cuchara “de palo” hasta que la masa cueza y se vaya pegando en la sartén, señal de que está cocida.
Finalmente, el caldo se vierte en la sartén y se sirve directamente en la mesa.
En los días crudos de otoño e invierno siempre hay quien le eche al caldo un “picante” o guindilla.