Retirar las membranas del solomillo y cortarlo, abriéndolo longitudinalmente en forma de libro.
Machacar suavemente con el mazo y salpimentar.
Dorar la espinaca rápidamente en un fondo de aceite y condimentar con sal y pimienta negra.
Cortar los albaricoques en tiritas y hacer una ralladura gruesa de queso.
Extender las espinacas sobre a todo lo largo del solomillo, luego las tiritas de albaricoque y el cheddar rallado.
Verter una línea de jarabe balsámico sobre el queso y enrollar el filete fuertemente, atándolo con 5 ó 6 vueltas de hilo de cocina.
Adobar la superficie con las hierbas y la sal y dejar a temperatura ambiente aproximadamente una hora.
Más tarde, doramos la carne en una sartén y la trasladamos a una bandeja de horno. Tiene que estar unos 15 minutos a 225ºC.
Dejar reposar un rato antes de cortarlo en medallones de 3 ó 4 cm de ancho.
Para el rebozado, cortar el pan en daditos, así como el queso con su cáscara y la mantequilla.
Hacer con todo ello una pasta en el robot de cocina, que luego extenderemos con un rodillo entre dos films transparentes hasta que nos quede una lámina de 1/2 cm de espesor, que meteremos un rato en el congelador.
Luego haremos unos discos del tamaño del filete (de unos 7 cm de diámetro) y volveremos a meterlos a que se enfríen.
Colocamos los discos de rebozado sobre los medallones de solomillo y los gratinamos rápidamente en el nivel superior del horno bien caliente.
Servir con salsa de alce, batatas esculpidas, champiñones portobello en rodajas y fritos e hinojos baby cocidos.
Salsa de Alce:
Dorar en la sartén la cebolla, la zanahoria y el apio picados, añadir el caldo de carne y reducir.
Agregar el caldo que haya quedado en la placa del asado. Colar la salsa y probar.
En caso necesario espesar con Maizena Express Oscura.