En una marmita se ponen las fabes, una vez las hemos limpiado y enjuagado con agua corriente, a remojo el día anterior, con agua hasta cubrirlas un par de dedos.
El lacón y el tocino se remojarán al mismo tiempo en lugar aparte, sisalados son.
En la misma agua en que las fabes estuvieron a remojo, se ponen a cocer en frío, acompañadas del resto de los ingrediente.
El tiempo de cocción dependerá de la calidad y dureza de las fabes, variando entre 1 y 3 horas.
Ésta será muy lenta para que no revienten (en una hora y media estarán a punto sí son de buena calidad).
Luego se apartan del fuego, pero se mantienen al calor sin hervir y se las deja reposar entre media hora y tres cuartos, antes de servir.
Previamente, cuando se intuya que el final de la cocción está próxi-mo, se habrá preparado un refrito con el aceite y el ajo machacado; se añade a la fabada y se retira del fuego como queda dicho para su reposo.
Presentación: Se parten en dos los chorizos y la morcilla y se trocean prudencialmente el lacón y el tocino.
Estos elementos forman lo que se denomina "el compango", que se servirá con las fabes en cazuela de barro, para que conserve el mayor tiempo posible una buena temperatura.
Nota: si gustan que el caldo sea algo espeso, se pueden machacar unas fabes, retirar el pellejo de las machacadas y mover la marmita con suaves movimientos de vaivén o circulares.
Las fabes tienen que estar completamente enteras, por lo que la cocción a de ser muy cuidadosa.
Si hay que añadir agua, se añadirá esta fría y en pequeñas cantidades.
Al principio de la cocción se "asustaran" las fabes, para una mejor cocción.