Se pela el diente de ajo. Se pone en un bol y se deja macerar.
En una cazuela grande, se pone a hervir agua sazonada con sal y una cucharada de aceite.
Se echa la pasta y se tiene hirviendo unos 10 ó 12 minutos.
Después, se pasa a un escurridor y se refresca en agua fría. Se escurre de nuevo y se deja enfriar en un cuenco.
Se limpia la lechuga. Se sueltan las hojas y se aclaran en agua fría. Se envuelven en un paño, y se meten al frigorífico hasta el momento de usarlas.
Para hacer la vinagreta:
Cuando el ajo lleve unas dos horas en el aceite, se saca del bol y se desecha.
En el mismo bol, sobre el aceite, se vierte el zumo de limón, después la mostaza y finalmente la salsa Perrins. Se sazona con sal y pimienta.
En un cazo pequeño se pone a hervir agua y se mete el huevo, valiéndose de una cuchara para hacerlo con suavidad.
Se tiene 3 minutos hirviendo (huevo pasado por agua) y se refresca. Se casca en el mismo bol de la salsa, vaciando los restos con una cucharilla.
Se bate bien la salsa con la varilla y se vierte sobre la pasta fría. Se mezcla bien y se prueba de sazonamiento.
Se extienden las hojas de lechuga por los bordes de una fuente con la parte hueca hacia arriba.
En el centro se coloca la pasta ya aliñada.
Se espolvorea bastante cebollino picado sobre el conjunto y se sirve.