Poner la harina en un cuenco ancho, hacer un hueco en el centro y cascar en él los huevos. Mezclar.
Añadir la sal y 2 cucharadas de azúcar, así como 5 cucharadas de leche.
Seguir mezclando a medida que se va agregando la leche.
Añadir la mantequilla derretida y mezclar bien.
Cubrir la masa con un paño y dejar reposar durante media hora.
Pelar las manzanas, cortarlas en rodajas finas y añadirlas a la masa.
Calentar un hilo de aceite o un poco de mantequilla en una sartén, poner una pequeña cantidad de masa e inclinar la sartén con un movimiento circular para distribuir la masa uniformemente.
Cada crepe deberá contener 4 rodajas de manzana aproximadamente.
Bajar el fuego. Cuando los bordes de la crepe empiecen a dorarse, darle la vuelta con una espátula de madera y cocer hasta que se dore por el otro lado.
Poner dos crepes en cada plato, espolvorearlos con azúcar glas y rociar con unas gotas de calvados.
Seguidamente flambearlas prendiéndoles fuego con una cerilla.