Tamizar la harina sobre un cuenco ancho, hacer un agujero en el centro y cascar en él los huevos.
Añadir la sal y la pimienta de cayena.
Derretir la mantequilla y agregarla a la harina, así como la mitad de la leche.
Mezclar a fondo hasta conseguir una masa muy lisa. Incorporar la leche restante y seguir mezclando.
Cubrir la masa con un paño y dejar reposar durante media hora.
Untar una sartén con aceite y calentarla a fuego fuerte.
Poner 3 a 4 cucharadas de masa e inclinar la sartén con un movimiento circular para distribuirla uniformemente.
Bajar el fuego y cocer la crepe hasta que los bordes estén dorados.
Desprenderla con una espátula y darle la vuelta para que se dore por el otro lado.
Repetir la operación hasta terminar toda la masa.
Mezclar el jamón picado con 2 cucharadas de mantequilla derretida, los huevos batidos y el pan rallado, y meter al frigorífico durante una hora.
Distribuir el relleno en las crepes y cubrirlo con el queso.
Enrollar las crepes y disponerlas en una fuente de horno untada con mantequilla.
Para hacer la salsa, poner el aceite de oliva y la mantequilla derretida restante en un cazo y rehogar la cebolla y el ajo picados.
Pelar los tomates, cortarlos en dados pequeños y añadirlos al cazo.
Seguir cociendo a fuego lento durante 10 minutos.
Aplastar los tomates con un tenedor y agregar la albahaca picada. Cubrir cada crepe con un poco de salsa.
Meter al horno a 180 º C durante media hora y servir muy caliente.