Haz una base de salsa bechamel con la mantequilla y la harina.
Calienta el caldo e incorpóralo a la base, revolviendo fuera del fuego.
Vuelve a poner la cacerola a fuego bajo y pon a hervir, revolviendo constantemente.
Sazona con sal y pimienta blanca. Tapa y cuece a 10 minutos a fuego lento.
Lava y seca las lechugas. Pela la cebolla y pica finamente.
Funde 25 g de mantequilla, y rehoga la lechuga picada y la cebolla durante 10 minutos, o hasta que estén blandas.
Añade la lechuga y la cebolla a la salsa bechamel y cuece 10 minutos a fuego suave con el recipiente tapado.
Haz un puré con la batidora, y vuelve la sopa a la cacerala, prueba y sazona con sal y pimienta negra recién molida.
Incorpora la nata líquida y remueve para que ligue.
Calienta sin dejar que hierva. Corta en 5 o 6 trozos el resto de la mantequilla.
Incorpora estos trozos de mantequilla, de uno en uno y revolviendo siempre, para dar mayor brillo a la sopa.