Untar con mantequilla una cazuela.
Quitarles a las alcachofas las hojas más duras y la punta.
Con un cuchillo muy afilado redondear la base de las alcachofas.
Ponerlas en un tazón con agua fría y con una cucharada de zumo de limón.
Verter la harina en una cazuela con un poco de agua fría; añadir el zumo de limón restante y el aceite; luego echar 2 litros de agua y salpimentar.
Cocer los corazones de alcachofas 10 minutos.
Escurrirlos y colocarlos sobre un paño.
Mientras tanto hervir la leche en una cacerola; añadir la sémola y salpimentar; poner una pizca de nuez moscada y cocer todo por unos minutos, revolviendo continuamente.
Apartarlo del fuego, añadir la yema de huevo, 20 g de mantequilla y 2 cucharadas de Parmesano rallado.
Mezclar todo con una cuchara de madera hasta que los ingredientes estén bien amalgamados.
Abrir un poco las bases (los corazones) de las alcachofas y rellenarlas con el compuesto de sémola.
Rociar las alcachofas con la mantequilla restante derretida y espolvorearlas con el Parmesano rallado.
Colocar las alcachofas en una bandeja untada con mantequilla y hornear 7-8 minutos a 190°grados.
Servirlas calientes.