Limpie el chivo con el jugo de limón y un paño húmedo. Séquelo bien.
Frótelo con una mezcla de sal, ajo machacado, pimienta negra, comino y orégano en hoja.
Póngalo en un recipiente de losa ó vidrio. Báñelo con la cebolla rayada, vinagre y las dos tazas de aceite.
Déjelo en un sitio fresco hasta el día siguiente, dándole vuelta entre ratos para que tome el gusto parejo.
Al día siguiente páselo a un recipiente para el horno, con todo su adobo.
Introdúzcalo al horno a 200° F hasta que dore. Añádale caldo a medida que se seque.
Preséntelo bañado con su salsa, previamente colado y desgrasada, sirviéndolo con arroz y pueda adornar con nueces. Y buen provecho!!!-