Hacer las crepes siguiendo las instrucciones de la receta básica. Untar 6 moldes individuales de suflé con mantequilla.
Poner una crepe dentro de cada molde y cubrir con ella el fondo y las paredes, con cuidado de no romperla.
Doblar los bordes, enrollándolos en el borde del molde para dar forma de cestito.
Meter los moldes al horno precalentado a 180ºC durante 20 a 30 minutos.
Mientras tanto, mezclar el queso blanco con 3 cucharadas de azúcar y el zumo de limón. Reservar en el frigorífico.
Triturar la mitad de las frambuesas y añadir el Cointreau. Cubrir los 6 platos con este coulis.
Desmoldar los cestitos de crepes con cuidado.
Disponer uno en cada plato y rellenarlos con la mezcla de queso y frambuesas.
Rodear cada cestito con el resto de las frutas y con unas hojas de menta.
Espolvorear las frutas con azúcar glass y servir inmediatamente.