Envolver la carne en una hoja de plástico transparente apretándolo bien para que la carne tome forme redondeada e introducirla en el congelador hasta que esté prácticamente congelada.
A continuación, retirar el paquete del congelador, desenvolverla y cortarla en lonchas muy finas con un cuchillo bien afilado o con una máquina de cortar fiambre.
Repartir la carne en 4 platos, colocarla bien extendida, taparla con un plástico transparente, dejar reposar en el frigorífico hasta el momento de servir.
Por último, retirar los plásticos y sazonar la carne con sal y pimienta.
Poner en el centro de cada plato un montoncito de cebolla, repartir el queso en los platos y servir.