Los caracoles tienen que estar muy limpios y para ello voy a dar las instrucciones:
Deben de estar aproximadamente quince días en ayunas.
Los podéis meter en una red y colgarlos en cualquier sitio de vuestra casa donde haya sombra y buena ventilación.
Pasados los 15 días , hay que lavarlos.. y lavarlos.. en agua fría aproximadamente durante 10 minutos.
Después uno a uno los vais pasando a una cazuela, observando previamente que los que andan o se mueven o asoman los cuernos son los que están vivos y los que no salen o se mueven hay que tirarlos a la basura, pues están muertos.
Se llena la cazuela donde están los caracoles con agua fría y se ponen a fuego muy bajo para que mueran cuando se vaya calentando esta.
Cuando veáis que el agua a comenzado a llenarse de espuma la vais quitando con una espumadera.
Cuando el agua esté muy sucia ponéis los caracoles en un colador los saláis al gusto y los colocáis en otra cazuela con agua caliente nueva, para que sigan hirviendo unos 15 o 20 minutos.
En la picadora picáis la cebolla, los tres dientes de ajo, la pastilla de caldo de carne, la ramita de perejil y la media guindilla.
Colocáis todo en una sartén y lo ponéis a freír con bastante aceite de oliva virgen , agregándole el vaso de tomate triturado y cuando ya este hecho añadirle las tres cucharadas de azúcar , la lata de tomate frito y el picadillo de jamón serrano, beicon, chorizo y tocino.
Mientras tanto escurrir bien los caracoles y después juntar todo para que cueza 10 minutos más a fuego lento.
Probar de sal y el plato está listo para servir.