En una sartén grande ponemos el aceite de oliva virgen y cuando esté templado añadimos la cebolla y dejamos a fuego lento para que se vaya pochando poco a poco.
Hay que tener tapada la sartén y de vez en cuando darle un par de vueltas para que se poche y dore por todos los sitios.
Una vez la cebolla adquiera un color marrón obscuro reservamos.
Insisto se trata de que suavemente la cebolla se vaya haciendo; diríamos que es como si se cociera en el aceite y por lo tanto como tiempo normal tardará unos 30 minutos.
Pasamos los calamares en rodajas por harina de trigo y en la misma sartén y con aceite nuevo los freímos a fuego fuerte durante unos pocos minutos, hasta que se doren y reservamos.
Mezclamos en la sartén cebolla y calamares y añadimos las dos hojas de laurel, el medio vaso de agua, el vasito de vino de Jerez y salamos al gusto.
Dejamos todo a fuego lento durante 25 minutos más, probamos de sal y servimos.
Como sea que el sabor de la cebolla es dulce, hay que procurar añadir la sal que haga falta pues el contraste de ambos sabores hace muy interesante la combinación.