Limpiamos los calabacines y los secamos.
Los cortamos en dos a lo largo, por la mitad y con ayuda de una cucharita pequeña los vaciamos con cuidado, dejándoles sólo 1 cm de carne adherida a la piel.
Picamos la pulpa de calabacín retirada.
En una sartén grande con 1 cucharada de aceite, doramos ligeramente los 8 medios calabacines sazonados, por los dos lados.
Los reservamos en una fuente de horno.
En la misma sartén en la que los hemos salteado, añadimos el aceite restante y a fuego fuerte, volcamos la pulpa de calabacín, salteándola durante unos 10 minutos, debiendo quedar bien cocinada.
Entonces en ese momento, añadimos el ajoarriero y mezclamos bien, rectificando el sazonamiento.
Es el relleno.
Rellenamos los huecos de los calabacines salteados, dejando que sobresalga el relleno y los calentamos en el horno o en el microondas unos minutos, hasta que veamos que adquieren temperatura.
Si queremos enriquecerlos más, podemos antes de introducirlos al horno, cubrirlos de bechamel recién hecha y queso rallado o solamente de queso rallado, para que queden gratinados y dorados.
Así gustaran más a los peques.