Se mata el cabro, se recoge la sangre en un caldero o paila y se guarda para la pepitoria.
Se despresa y se remoja la carne con sal, cebolla y cilantro en agua que lo cubra por dos o tres horas.
Se sacan y se chuzan por todos lados con la punta de un cuchillo, para impreganarlas bien con los condimentos (vinagre, pimienta, cominos, sal y ajos).
Ya condimentadas las presas, se dejan reposar cubiertas con un paño húmedo hasta el día siguiente.
Se ponen a cocinar en agua suficiente para que las cubra, se les agrega sal, cilantro, perejil y la cebolla picada.
Se deja hervir a fuego lento hasta ablandar la carne una hora.
Se sacan las presas y se dejan escurrir.
Al tiempo de asarlas se adoban nuevamente pieza por pieza, esta vez con la manteca y el achiote aplicados con la cebolla larga cortada en forma de brochita.
Se espolvorean con el pan rallado y se colocan en una parrilla de carbón, luego se cortan en porciones pequeñas y se sirve.
Se conserva hasta tres días en la nevera.
Se pueden hornear media hora a 300° pero es siempre mejor asarlas al carbón.