La víspera se prepara una marinada de la siguiente manera: se pela el ajo y se pica con el picador.
Se pone en un bol y se le añaden las hierbas aromáticas, el ketchup, la salsa de soja, la ginebra y la miel.
Se mezcla todo bien con la varilla.
Se quita la piel y el hueso de las pechugas y se abren en dos.
Cada media pechuga se corta en tres partes a lo ancho.
Se colocan estos trozos de pechuga en el bol de la marinada y se mete al frigorífico, donde ha de permanecer toda la noche.
Al día siguiente se quitan los nervios de los higaditos, así como la marca verde que suele dejar la hiel, con un cuchillo afilado. Se parte cada higadito en dos.
Se enciende el horno con el gratinador, puesto a unos 200º.
Se escurren los trozos de pechuga de la marinada, y se toman los pinchos para ir preparando las brochetas.
Se van insertando en cada pincho, alternando los trozos de pechuga y los medios higaditos.
Se sazonan con sal y pimienta y se meten a gratinar, al horno caliente.
Se doran por un lado y después se les da la vuelta para que se hagan también por el otro.
Se presentan acompañadas de la quinoa, que se prepara de la siguiente manera: En un cazo se pone a hervir agua sazonada con sal.
Cuando hierva, se echa la quinoa y se tiene hirviendo durante 10 minutos. Se escurre.
Se calienta aceite en una sartén y se sofríen en ella las verduras limpias y bien picadas.
Se añaden las mollejas y el jamón, ambos muy picados.
Cuando esté casi hecho, se añade la quinoa escurrida y se sofríe todo junto.
Se prueba de sazonamiento y se sirve como guarnición de las brochetas.