Separar las yemas de las claras de huevo.
Batir las yemas de huevo con 125 g de azúcar.
Batir las claras a punto de nieve y añadir el azúcar fino.
Agregar la harina, mezclada con la levadura, a las yemas y, seguidamente, las claras con el azúcar fino.
Seguir mezclando hasta conseguir una masa homogénea.
Untar un papel de barba con aceite de oliva.
Formar, con la ayuda de una manga pastelera, unos bizcochos alargados, y ponlos sobre el papel, uno al lado de otro.
Colocar el papel sobre una fuente de hornear, espolvorear con azúcar los bizcochos y hornear a temperatura suave.
Dejar enfriar los bizcochos y demoldar.