Caramelizar las almendras.
Poner en una sartén 100 g de azúcar con un cuarto de taza de agua y las almendras enteras.
Cocinar a fuego fuerte, revolviendo con cuchara de madera, durante cuatro minutos o hasta que empiecen a dorarse.
Bajar el fuego y cocinar dos ó tres minutos más hasta que estén doradas.
Retirar del fuego y verter en una bandeja untada con aceite.
Dejar enfriar y triturar finamente con un rodillo, poníéndolas sobre dos hojas de papel encerado. Reservar.
A continuación, en una cazuela pequeña, poner 100 g de azúcar con un cuarto de taza de agua y hacer un caramelo, cuando esté bien dorado, verter en una bandeja untada con aceite.
Dejar enfriar y triturar de igual modo que las almendras. Reservar.
Poner en una olla el azúcar y el agua restantes y preparar un almíbar ligero, cocinando siete u ocho minutos.
Mientras tanto, poner las yemas de huevo en la licuadora eléctrica y batir dos ó tres minutos hasta que espesen.
Sin dejar de batir, agregar poco a poco y en forma continua, el almíbar hirviendo, hasta obtener una crema espesa.
Incorporar el brandy y reservar.
Seguidamente, añadir la vainilla a la crema de leche batida y, con una cuchara de amdra y con movimientos envolventes, incorporar el azúcar pulverizada.
Por último, poner en un molde grande, no muy profundo, capas de crema de huevo, bizcocho, crema de leche, frutas confitadas picadas, caramelo y almendras trituradas.
Continuar haciedo capas hasta terminar con todos los ingredientes y adornar la superficie con las almendras tostadas y las cerezas enteras.
Introducir en el refrigerador hasta el momento de servir.