Se introduce la calabaza en el horno a una temperatura de 200 º C durante 1 hora.
Si se utiliza boniato se puede hervir en agua y quitarle la piel después.
Se tritura la pulpa de la calabaza o el boniato y se introduce en un saquito de tela o red.
Se dejará colgado toda la noche para que vaya escurriendo de forma natural.
A la mañana siguiente se mezcla la pulpa con el azúcar a partes iguales y las yemas de huevo batidas.
La masa se cuece durante 15 ó 20 minutos removiéndola de forma continuada.
Se añaden a la masa las almendras molidas, la ralladura de limón y la canela.
Con la mezcla obtenida se forman unos conos o pirámides que se van colocando en cazuelitas de barro.
Después se espolvorea con las almendras tostadas y los piñones.
Encendemos el horno a 150 º C e introducimos las cazuelitas hasta que la masa esté ligeramente dorada.