Primer paso:
Para hacer la masa, se coge una cacerola y se calienta el agua, el aceite y la miel, mezclando todo.
Cuando empiece a hervir retiramos la cacerola del fuego.
A continuación añadimos la harina poco a poco al mismo tiempo que se va removiendo con el fin de que no salgan grumos.
Tras remover bien se vuelve a colocar la cacerola a fuego lento, sin dejar de mover durante unos instantes, con el fin de unificar bien la masa.
A continuación se retira la cacerola del fuego y se deja enfriar.
Segundo paso:
Mientras se enfría la masa se puede ir preparando la mezcla en un cuenco.
Para ello, se añade al mismo, el agua, la miel y la ralladura de limón y, se remueve bien, hasta que quede una mezcla bien compacta y homogénea.
Tercer paso:
Una vez que la masa esté templada, se añade los huevos de uno en uno moviéndolo bien cada vez.
Tras añadir todos los huevos se añade el queso cortado en trocitos, moviéndolo todo.
Cuarto paso:
En una sartén calentar el aceite con la corteza de limón y una vez que el aceite esté caliente se retira la corteza del limón.
Con una cuchara sopera o un poco más grande, se coge de la masa una cucharada, echándola en la sartén hasta que se dore.
Para ello poner la hornilla a fuego suave.
Dejarlas enfriar, y tras ello, bañarlas en la mezcla de agua, miel y ralladura de limón.