Se desmiga el bacalao y se pone en agua durante 24 horas cambiándosela cada 8 horas y guardándolo en el frigorífico.
Transcurrido este tiempo, se escurre bien y se deja que suelte todo el agua.
Mientras, picamos los ajos y las patatas de forma muy menuda y lo añadimos a una cazuela de barro con aceite.
Cuando esté todo pochado se agregan las tiras de pimientos choriceros que previamente estaban en remojo.
Se deja todo a fuego lento y cuando los ingredientes estén listos se echa el bacalao.
Se le da un par de vueltas, intentando que no se rompa mucho y se añade el tomate.
Se le imprime a la cazuela unos movimientos circulares y cuando hayan transcurrido 10 minutos, se espolvorea con perejil picado y se sirve a la mesa.