Al igual que el té, hay que escaldar la jarra en que se prepara la infusión.
Hay quienes emplean para este propósito la misma taza o pocillo en que se va a servir.
Se colocan allí las hierbas frescas, secas o en bolsita, y se vierte encima el agua caliente al punto previo a la ebullición.
Se tapa el recipiente y se deja reposar de 3 a 5 minutos dependiendo del tipo de hierbas empleadas.
Se toman calientes, con o sin azúcar.
Entre las hierbas más comúnmente empleadas encontramos la hierbabuena, la manzanilla, la limonaria, el cidrón, el toronjil, el tilo, la mejorana, como también cogollos del limón o del naranjo.