El Pez de San Pedro es un pescado de
cuerpo alto y comprimido, que tiene una cabeza muy grande y que carece de
escamas excepto en la línea lateral. Presenta espinas al lado del abdomen y la
aleta dorsal tiene radios muy largos. De color dorado, o gris verdoso, este
pescado tiene una mancha negra rodeada de blanco o amarillo en el centro del
cuerpo y en ambos lados.
La forma, el color y sus manchas, a
modo de huellas en ambos flancos del pez no dejan dudas en cuanto a su
identificación.
Muy poco conocido en el interior,
este pescado merece la pena probarlo. Hay que limpiarlo con cuidado por las
espinas laterales. Lo ideal es hacerlo en filetes, eliminando las espinas con
una pinza. La cabeza y las espinas hacen un caldo de pescado exquisito. Los
filetes se rebozan y se fríen. Su carne es firme y muy sabrosa, por lo que
también se pueden aplicar salsas adecuadas para pescados blancos.
Lógicamente se puede preparar al
horno, caldeiradas, o simplemente al horno, pero siempre y cuando se tenga
mucho cuidado a la hora de degustarlo, si se hace entero por lo que ya se ha
dicho de las espinas. Si lo hace al horno simplemente riégalo con aceite de
oliva, sal y el zumo de media naranja.













