El pulpo se limpia, se golpea con un mazo de madera y se trocea.
Se cuece en una cazuela con agua caliente, junto con media cebolla cortada en rodajas, el laurel y el manojito de perejil, durante una hora o hasta que esté tierno.
Finalizada la cocción, se cuela el caldo y se reserva.
En una sartén se sofríe en aceite la cebolla rallada y los ajos picados.
Una vez limpios de piel y semillas, se rehogan durante un par de minutos y se añade un poco de agua y la primera leche de coco; se salpimienta y se deja reducir hasta la mitad de volumen.
Una vez reducido, se incorpora el pulpo y la segunda leche de coco y se deja cocer otros siete u ocho minutos, se añade el perejil, el cilantro y el cebollino picados y se cocina un minuto más.
Luego se retira del fuego y se sirve acompañado de arroz blanco.