Colocar el pavo en una pavera, acomodar encima cebollas y ajos.
Bañar con vino blanco y cerveza.
Marinar por 2 horas en el refrigerador.
Calentar el horno a 200 grados centígrados.
Remojar los chiles en vinagre, vino y agua por 30 minutos.
Moler los chiles con las cebollas, el ajo crudo y el ajo asado, el orégano, las hojas de aguacate, la sal y la pimienta.
Moler otra vez para obtener una mezcla fina.
En una cacerola grande saltear en mantequilla las rebanadas de cebolla.
Agregar la salsa de chile y cocinar a fuego lento por 1 hora y media o hasta que la mezcla suelte su grasa.
Sazonar nuevamente.
Levantar la piel y untar con mantequilla y la mitad de la salsa de adobo.
Acomodar el pavo en la pavera forrada con hojas.
Colocarlo con la pechuga hacia abajo. Agregar agua y cubrir con más hojas.
Colocar las cebollas a lo largo del pavo, cubrir con una tela de manta o papel aluminio y cocinar por 3 ó 4 horas o hasta que esté tierno.