Para preparar las migas, se corta el pan (debe ser al menos de dos días antes) en tiras y éstas en trozos pequeños. Hay quien estima que es conveniente desmenuzar el pan con las manos.
Se humedecen los trozos de pan, se cubren con un paño y se dejan reposar algún tiempo.
En una sartén honda se pone a derretir manteca en la que se doran unos ajos.
Se remueve continuamente con una cuchara de madera hasta que los trozos de pan tomen tonalidades doradas, procurando que no queden secos para el momento de servir.
Se colocan en un recipiente de barro formando un lecho con las migas.
Encima de ellas se disponen trozos de lomo de cerdo, un trozo de morcilla, otro de chorizo y, como colofón, uno o dos huevos fritos.
El lomo no se fríe para la ocasión; se ha guardado en una orza después de haberlo frito durante horas en manteca de cerdo y un buen puñado de dientes de ajos enteros. Para servir el taco de lomo basta con calentarlo.
Para acompañarlos, un puñado de aceitunas de la casa, partidas una a una con un mazo, endulzadas durante varios días y aliñadas con ajos, laurel, vinagre, sal, cáscaras de naranja, pimienta molida y orégano.