Se precalienta el horno a 300 grados. En una bandeja de metal se extienden las almendras y se hornean hasta dorar, unos 12 a 13 minutos. Se pone aparte 1 cucharada de las almendras tostadas para adornar el dulce.
En una olla grande, para que no se derrame al hervir, se ponen la leche y el papelón. Se lleva a un hervor y se agregan el jugo y la corteza de limón. No se revuelve para permitir que se formen grumos algo gruesos. (Cuando la leche no era homogenizada, se formaban grumos grandes que daban al dulce aspecto y textura mejores).
Se hierve a fuego fuerte durante 5 minutos. Se pone a fuego mediano y, sin revolver, se continúa cocinando hasta que espese, unos 50 a 55 minutos. Momentos antes de retirarlo del fuego, se le revuelven cuidadosamente las almendras.
Se retira del fuego, se vierte en una dulcera y se le distribuye por encima la cucharada de almendras que se tiene aparte para adornarlo y se deja enfriar.