El chile se remoja en agua caliente, se muele procurando que quede espesito, se le agrega la carne, se vuelve a moler en metate o molino, se añaden los ajos y el orégano molido con el vinagre y sal, se mezcla muy bien en una cacerola bastante amplia, se deja reposar 24 horas.
Pasado ese tiempo se pone en las tripas llenándolas con un embudo, procurando queden apretadas, se amarran de las puntas, se pican con un alfiler para que se salga el aire, se cuelgan de un alambre para que se sequen.
A las dos semanas de que se elaboraron se pueden comer con huevo, frijoles, etc.