El primer paso es limpiar muy bien las cabrillas. Para ello hacemos lo siguiente:
Enguajar varias veces las cabrillas hasta que el agua salga clara.
Echarle sal para que suelte la baba el caracol.
Por último, enjuagar varias veces con agua y luego agregar vinagre para cortar las babas.
Enjuagar dos veces más sólo con agua.
Se hierven las cabrillas a fuego lento hasta engañar al caracol y que se quede fuera.
Se prepara el sofrito de cebolla, ajos, dos rebanadas de pan y perejil y una vez que esté frito se maja en un mortero.
A continuación, en una olla se echan los caracoles y se rehogan junto con el sofrito.
Se le echa el laurel, la pimienta, los clavos, el vino, la sal y el agua y se deja cocer durante 45 minutos a fuego lento.