Descame, descabece y desespine las sardinas. Lavémoslas y sequémoslas. Quitémoslas la cola. Triturémoslas.
Machaquemos en un almirez las alcaparras, los ajos, el perejil (picadito), el coriandro, el comino, la pimienta y un par de cucharadas de aceite.
Piquemos finito las cebollas y sofriámoslas, hasta pocharlas (poco aceite, no mucho calor y santa paciencia).
Juntemos ahora la pulpa de sardinas, los huevos, el contenido de nuestro almirez, el zumo de nuestro limón y removamos con una cuchara de madera hasta lograr una pasta.
Dejémosla macerar cosa de media horita. Transcurrida la cual, haremos unos 24 bolindres (seis por cabeza), lo más esféricos que sea posible, los rebozaremos en harina y los freiremos en aceite abundante (debe habernos quedado) no muy caliente, hasta que consigamos dorarlos uniformemente.
Los serviremos calientes, sobre el lecho (estético) que nos proporcionarán las 8 primeras hojas de la lechuga "baby", acompañados del limón cortado en rajas y flanqueados -por aquí y por acullá- de las alcaparras enteras.