Historia de la barra de lechazo a la brasa

En Traspinedo(Valladolid) hace muchos años que existía la tradición de hacer vino de cosecha en las bodegas que casi todos los vecinos poseían.

Las bodegas también se utilizaban para comer lechazo con amigos y familiares. De esta práctica tan generalizada y mantenida en el tiempo con la misma intensidad, nuestros antepasados descubrieron la barra de lechazo. Partieron el lechazo en trozos de un tamaño adecuado, pinchándolos unos contra otro en un palo verde de la vid, para que éste no se quemara al recibir el calor de las ascuas. Seguidamente se salaba y lo ponían encima de las brasas de sarmiento asándose lentamente por sus cuatro caras.

En la actualidad se sigue haciendo igual, salvo en el caso del palo verde de la vid que ha sido sustituido por una barra de acero inoxidable.

El resto de la metodología no ha variado, así como tampoco las características y calidad del lechazo que son fundamentales como: la raza churra, el peso del lechazo de 6 a 6 1/2 kg., con unos 28 días de vida y que sólo haya sido alimentado con la leche de la madre, sin haber llegado a comer ningún tipo de pienso.

Historia de la barra de lechazo a la brasa

Autor: Restaurante Los Doce Arcos
Imagen de: Cosasdelautocaravanismo

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