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Recetas, Gastronomía y Cocina

La Piña. Color, olor, sabor… ¿y qué más?

La piña

Su aspecto majestuoso le ha valido el sobrenombre de Reina de las Frutas, con su piel dorada, cubierta de escamas que oscilan del dorado al ocre más profundo; orgullosa de su hermoso penacho verdeazulado que, como una corona, adorna su parte superior.

Procede de tierras lejanas y exóticas, al otro lado del océano y su nombre resuena en nuestros oídos con aire tropical, cálido y veraniego a pesar de ser una fruta de invierno. Es un postre delicioso pero además puede emplearse como ingrediente en múltiples platos. Con toda la razón, se puede afirmar que es toda una reina, tanto por su hermoso aspecto como por su sabor:

Les presentamos a su Majestad, la piña.

ananas

Procedente del Nuevo Mundo, donde era muy apreciada, será Cristóbal Colón quién, tras su segundo viaje, traiga esta fruta tropical a Europa, más en concreto a la Corte Española, donde por su gusto peculiar y su delicado aroma pronto comenzará a ganar adeptos. Los españoles cambiarán su nombre: de la ananás indiana pasará a llamarse piña por la similitud de su aspecto con el de la piña del pino, nombre por el que es más conocida en tierras europeas. Los botánicos por su parte, también darán nombre a la planta herbácea que es su origen: la encuadrarán en la familia de las Bromeliáceas, dentro del género de las Ananás y de las especies Comosus o Sativus.

Fue Francia el primer país europeo en cultivarla. En 1730 la corte del rey Luis XV recibió dos plantas de ananás y fueron cultivadas en los invernaderos de Versalles apreciadas por su agradable aroma. Años más tarde, otras dinastías europeas fueron obsequiadas con esta planta.

La planta posee un tallo alto, con múltiples hojas carnosas que se abren en rosetas, dispuestas de tal forma que no escape ni una gota de agua, adaptables a las condiciones más duras, consistentes y a menudo espinosas, lanceoladas y agudísimas, con flores violáceas. Cultivada inicialmente en América del Sur, en ambientes cálidos que le son favorables, en el Viejo Continente se logrará obtenerla en un principio en invernaderos. En la actualidad, pese a su origen sudamericano, se cultiva en muchas partes del mundo. Le gustan los terrenos sueltos y secos, aunque su siembra se realiza en épocas lluviosas, pero quizás el factor más determinante en su cultivo sea la temperatura: prefiere los climas cálidos, con temperaturas altas.

Su fruto, la piña, posee exteriormente una cáscara, más bien dura al tacto, formada por múltiples escamas de tonos amarillos que encierra una pulpa cuyo sabor oscila del dulce al ácido, deliciosa de degustar. Existen muchas variedades, muy grandes y muy pequeñas, más redondas o más ovaladas, de colores más o menos intensos, silvestres o cultivadas, pero todas ellas con ese sabor característico, fuerte y refrescante, dulce en mayor o menor medida y con un leve toque de acidez. En el mercado, si quieres disfrutar de ella en tu menú, debes comprobar que tanto la dureza de su piel como su color sean los adecuados, que exhale el aroma que la caracteriza.

En la actualidad, la piña es considerada y apreciada en lo que vale, y ello no es extraño, porque en la cocina no solo es un magnífico postre, preparada de cualquier forma, al natural o en conserva; sino que también nos servirá para dar a determinados platos salados un punto de exotismo que realzará su sabor. En las carnes sirve para hacerlas más suaves al paladar; puede ser un ingrediente para hacer un relleno especial o añadido al pollo, al pavo o al cerdo les proporcionará un gusto extraordinario que no dudamos dejará satisfecho al gastrónomo más exigente.

También es un ingrediente apropiado para ensaladas y que aconsejamos probar: combinará perfectamente en las más atrevidas; de lechuga, arroz, maíz o atún, conseguirá transformar un plato corriente en otro cuya receta seguramente terminarás por repetir.

Pero quizás a nivel culinario, el lugar donde la piña tiene mayor relevancia es en el terreno de los postres. ¿Quién, en un día de fiesta, no ha rebuscado en el fondo del armario tratando de localizar una lata de deliciosa piña en almíbar?. Y no solo toma el papel protagonista en almíbar o combinada con cualquier acompañante de importancia culinaria como la nata o el chocolate, sino que también la encontraremos en forma de fruta escarchada, confitada, como mermelada o como gelatina, empleándose incluso en algunos países para elaborar bebidas.

 

DULCE Y SALUDABLE

Su pulpa es deliciosa y posee un alto contenido en fibra. Puede considerarse como un buen final si la comida ha sido copiosa y nuestra digestión pesada.

La piña es una más de la gran variedad de frutas existentes en nuestros mercados. Es recomendable el consumo diario de fruta fresca, por lo que la piña, al igual que otras frutas en conserva (almíbar, mermelada, escarchadas …) no se aconseja consumirlas de manera habitual.

Las posibilidades de disfrutar de esta fruta ya hemos visto que son enormes a nivel culinario, pero además de deleitarnos con su sabor, al igual que el resto de las frutas, aporta a nuestro organismo, vitaminas, minerales y fibra, por lo que lo único que nos queda por hacer es animarles a que la saboreen.


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