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Recetas, Gastronomía y Cocina

La Fresa. Color, olor, sabor… ¿y qué más?

La irresistible fresa

 

Resulta imposible ir al mercado, pasar por delante de la frutería y conseguir que tus ojos no se fijen en ella de forma instintiva. Destaca entre todas las demás, apelotonada en su caja. Su aspecto húmedo y turgente, el brillo incitante de su piel, la combinación del rojo intensísimo junto con un verde profundo… atrae tu mirada, te llama, te convence para que te acerques. Inevitablemente, acabas comprando fresas, volviendo a casa con una bolsa de más, preocupado por que no se espachurren y pensando en como vas a prepararlas, las fresas.

Y la popularidad de esta fruta está más que justificada, no solo por su espectacular aspecto sino también por ser una delicia para nuestro paladar. Al natural, con nata, en un pastel o como un batido, las formas de prepararla son muchas, variadas y exquisitas, no tenemos que preocuparnos, darán un toque de color y de sabor a nuestra mesa.

batido-frutasEl fresal es una planta pequeñita pero de aspecto alegre, levantando orgullosa sus hojas brillantes y sus coloridos frutos; que gusta de zonas húmedas, climas templados y suaves y suelos aireados y bien abonados, ricos en humus. Se piensa que su origen es centroeuropeo, más en concreto que nació por la zona de los Alpes. No nos será difícil reconocerla en el borde de cualquier vereda húmeda, asomada al camino, bajo un haz de maleza frondosa o bajo la sombra protectora de encinas, hayas o robles pero también la podemos encontrar en otros sitios, porque hay variedades adaptadas a cualquier clima de la Península. Se la conoce también como frutilla o fraga, maduixa en catalán, marrubi si estamos en Euskadi o amorodo si la pedimos en Galicia.

De la base brotan las hojas, tres óvalos dentados, brillantes y nervados en su haz, pálidos y pilosos en su envés, unidos por un pecíolo también piloso y áspero y con igual longitud, los tallos florales, sin hojas, estirándose hacia arriba hasta acabar en una florecita de cinco pétalos blancos que se abren desde un sol central profundamente amarillo.

Se reproduce a partir de finos tallos que salen de su base, dotados de unos pequeños nudos de los que brotará una nueva matita. Por otro lado es erróneo creer que el fruto la Fragaria Vesca, como se la conoce generalmente en el mundo de la botánica, es la brillante y purpúrea fresa, porque en realidad esta solo es un engrosamiento del receptáculo floral, un tipo carnoso de tálamo formado por la unión de parte femenina y masculina. Su verdadero fruto son esos "puntitos" que vemos en su piel si la observamos con atención. Con respecto a la recolección de la planta, el fruto se recolecta cuando está maduro, sus hojas cuando están en flor y la raíz cuando está a punto de secarse, conservándolas en un lugar seco y oscuro.

Existen numerosas variedades descendientes de las cuatro europeas y cuatro americanas. Cualquiera que pase por una frutería de vez en cuando sabrá reconocer por lo menos dos de las tres variedades que se consumen de forma habitual: la fresa cultivada, procedente del cruce de las variedades americana y silvestre y el fresón, similar en color y aspecto a la fresa cultivada, pero mucho más grande y cuyo origen es consecuencia del cruce de dos especies americanas. Sin embargo, la fresa silvestre es, con diferencia, la más sabrosa y dulce al paladar, a pesar de su diminuto tamaño.

Nuestros antecesores no se privaron del placer de degustar esta deliciosa fruta, de hecho se tiene referencia de ellas en la antigua Roma: los romanos ya consumían y apreciaban las fresas, hasta el punto de que Virgilio las citará en "Las Bucólicas". Sin embargo, pese a ser tan valoradas, su cultivo no aparecerá hasta la Edad Media, llegando posteriormente, a ser postre predilecto de las clases más acomodadas. Tal fue el entusiasmo que levantaban que serán el tema escogido por el rey Luis XIV para un concurso literario.

En la actualidad y pese a ser cultivada en países como Estados Unidos y Japón, España ocupa un papel más que relevante como productora, destacando la provincia de Huelva, donde se llegan a producir hasta 200.000 toneladas anuales (se la ha llegado a llamar "el oro rojo de Huelva") y la madrileña ciudad de Aranjuez, sede de procedencia desde hace siglos de una particular fresa de sabor suave y exquisito. Su cultivo, difícil y laborioso, necesita de unas condiciones muy determinadas y mucha mano de obra, lo que encarece significativamente al producto, llegando a convertirla en un autentico articulo de lujo.

NO SOLO SOBRE LA MESA

Todos conocemos las virtudes de la fresa a nivel culinario y es muy posible que la consideremos como uno de nuestros postres favoritos pero quizá lo que algunos no sepan es que además de ser una magnífica forma de poner fin a la comida, también tiene otros usos igualmente apreciables. ¿Sorprendidos?, pues sigan leyendo porque vamos a dar un repaso a los beneficios que nos aporta consumir esta fruta.

Y ya que estamos en la cocina, vamos a empezar por ella. Comerlas es un placer, preparadas de cualquier forma, desde aliñadas con una cucharada de vinagre (para los más atrevidos) o una pizca de pimienta, que potenciará su sabor; con un chorrito de vino, con zumo de limón o con acompañantes más sofisticados como la nata o la leche condensada.

En repostería, la variedad de recetas en que aparece no tiene límite: mermeladas, tartas, bizcochos…. Pero no solo son deliciosas, sino que además, son ricas en vitamina C, así como en betacarotenos (todas ellas sustancias antioxidantes). Además, los pigmentos a los que debe su atractivo color (las antocianinas) son así mismo antioxidantes, y recientes investigaciones empiezan a señalarlas como potentes armas en la lucha contra los efectos del envejecimiento sobre las neuronas.

Si a esto le añadimos sus propiedades diuréticas y el efecto alcalinizante que tienen sobre el metabolismo, resultan más que recomendables en problemas de gota o ácido úrico. Todo ello unido a un bajo contenido en azúcar que hace que el aporte calórico sea mínimo, las hace recomendables para personas con diabetes y en regímenes alimenticios, aunque su consumo debe ser moderado en aquellos que tengan problemas de riñón y en alérgicos al ácido oxálico (por ejemplo, alérgicos a la aspirina).

Pero si tiene muchas cualidades culinarias, no son menos las que posee a nivel medicinal. Ya hemos hablado de las propiedades de sus frutos, pero las hojas y las raíces tienen características que merece la pena destacar. Preparadas como infusión son un buen remedio en problemas del intestino, como por ejemplo inflamaciones. También tienen propiedades antirreumáticas y diuréticas, nos ayudan a eliminar el exceso de ácido úrico y son eficaces en casos de artritis y gota. Además sus hojas actúan contra la diarrea y en ellas tendremos un eficaz y natural cosmético antiarrugas si las machacamos y las colocamos sobre nuestra piel.

Recetas con fresas:

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