Uno de los secretos para que la nata te quede montada con mucho volumen es que tanto la nata como el recipiente en la que la vayas a preparar estén bien fríos. Mételo todo en la nevera un rato antes y, si es preciso, coloca el recipiente sobre un lecho de cubitos de hielo cuando empieces a montar la nata.
Gotas de limón
Si aun así tuvieras problemas para montar bien la nata, echa poco a poco cuatro gotas de limón sin dejar de remover.
Azúcar, a su tiempo
Para que la nata no pierda volumen, echa el azúcar siempre hacia la mitad del proceso, nunca antes ni después.
Misma dirección
Para que la nata no se corte ni pierda su volumen, bátela siempre en la misma dirección.