La salsa de soja…

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Surgió hace unos 2.500 años, como alternativa frente a la prohibición budista de utilizar salsas de carne o pescado, que eran las habituales. Así descubrieron que los porotos de soja/soya hervidos daban un buen sabor y penetrante. Con la llegada del budismo a Japón, en el siglo VIII, fue incorporada a su cocina como un condimento fundamental, pero se la varió ya que además de porotos de soja lleva trigo, agua y agua de mar. Para elaborarla se hace una mosto seco agregando koji, cultivo de un hongo, a una mezcla de porotos cocidos y trigo molido. A esta preparación se deja reposar 45 horas, luego se le añada una mezcla de agua de mar y agua dulce hasta formar el conocido moromi. La nueva etapa de reposo es de 6 meses, para que la fermentación haga desarrollar el aroma, sabor y color que caracterizan a esta salsa. Entonces, se refina. Así se llega a un producto menos pesado y salado que la salsa china.