La Euskadi dulce

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La confitería de Vitoria-Gasteiz siempre se ha llevado justa fama. Dulces famosos como las “neskitas” y “vasquitos” constituyen una de las características gastronómicas que distinguen a esta ciudad, y son, sin duda, souvenir obligado de paso por estas tierras alavesas. Los confiteros y pasteleros de Vitoria-Gasteiz han convertido sus creaciones en clásicas y muestra de ello son los dulces afamados relacionados con el calendario: el postre San Prudencio, imprescindible bocado de las fiestas patronales, los chuchitos de Vitoria, uno de los postres obligados en los domingos y festivos, y las torrijas de pan francés embebido en leche, clásicas del Carnaval vitoriano.

Bizkaia, por su parte, nos ofrece la oportunidad de degustar repostería muy variada. De los dulces bilbaínos se podrían destacar los canutillos a la crema y los pasteles de arroz. Mientras que las baracaldesitas de Barakaldo son una muestra exquisita para endulzar nuestro paladar, Markina-Xemein nos cautivará con sus afamados kokotes.

foto por ñam

Adentrándonos en el interior de Bizkaia, degustaremos uno de los platos o postres típicos vascos: “mamia” o la cuajada de leche de oveja. Actualmente, se puede encontrar cuajada casera en numerosos rincones del Duranguesado y Arratia. El pastel ruso es otro de los componentes gastronómicos que distinguen a estas tierras vizcaínas, una golosa preparación de merengue horneado y añadido de crema de mantequilla. Del mismo modo, son obligados los dulces en las romerías religiosas de esta zona: los caramelos de malvavisco en los “sanblases” de Abadiño y las rosquillas de San Antonio de Urkiola.

Pasando ya a tierras guipuzcoanas nos sorprenderá la amplia variedad que presenta su repostería. El calendario tradicional nos trae al recuerdo postres y dulces muy concretos; es el caso de la “intxaur-saltsa” (salsa de nueces) que se presenta cada año con las fiestas navideñas en múltiples hogares vascos. Esta herencia culinaria del pasado, que tiene gran arraigo en las zonas del Deba y el Urola, exige gran laboriosidad en cocer en leche la harina de nuez molida con azúcar hasta crear una crema.

Mendaro, por su parte, ha contado con una destacable actividad confitera en la fabricación del chocolate. En la actualidad, Saint-Gerons, que comenzó su andadura a mediados del siglo XIX en Mendaro, es el único chocolate artesanal que queda en Euskadi. Otra muestra de la valiosa repostería vasca se singulariza en el municipio de Bergara, que destaca por sus rellenos y tostones.

A medida que llegamos al último tramo de esta dulce ruta gastronómica, cabe mencionar el gran auge que mantienen los dulces típicos de Tolosa, sede del único Museo de la Confitería. Un museo que recoge la historia de uno de los placeres que más ha perdurado durante los siglos: la pastelería tradicional y especialmente la elaboración del chocolate. El gusto por los dulces que ha sabido mantener Tolosa durante siglos le ha otorgado una interesante actividad de pastelería local; muestra de ello son las afamadas tejas, cigarrillos y xaxus de Tolosa, así como el franchipan, elegante tarta de almendras. Por último, en la zona del Bidasoa y Oarsoaldea, el día de San Marcos es costumbre preparar unos panecillos especiales, “opilak” o tortas de San Marcos, que como manda la tradición, las madrinas se los regalan a sus ahijados solteros.

Fuente: Euzkadi Saboreala. Eusko Jaurlaritza – Gobierno Vasco
turismoa.euskadi.net