A veces Congelar es la solución perfecta al hacer la compra

Table of Contents

FRÍO, FRÍO…

Congelar puede ser una estupenda forma de ahorro, tanto de dinero como de tiempo. Es la solución perfecta para no asustarse al hacer la compra en fechas como la Navidad o verano por ejemplo, y para disponer siempre de cualquier producto sea o no la mejor temporada del año.

Antes de congelar hay que saber que sólo se pueden someter a este tratamiento aquellos productos que se encuentren en perfecto estado. Si en un alimento congelado ya se había iniciado el proceso de alteración, una vez sacado del congelador, el proceso de deterioro volverá a iniciarse, pero con más fuerza y velocidad.

Verduras y hortalizas

Cada alimento requiere un proceso distinto. Con las hortalizas y verduras hay que realizar una precocción. Así nos aseguramos de que el sabor perdurará junto con el color y el valor nutritivo, especialmente en el caso de las verduras. Antes se deben limpiar con sumo cuidado y cortar en porciones.

No hay que dejar que alcancen el punto adecuado para su inmediato consumo, hay que interrumpir el proceso antes. Basta con someterlas a la acción del agua hirviendo durante dos o tres minutos. El agua, que debe ser abundante, puede llevar un chorrito de limón o vinagre para evitar que se ennegrezcan.

Tras sacarlas del agua se deben escurrir muy bien y, después, pasarlas a un recipiente con agua helada (si es posible con cubitos). Después, se vuelven a escurrir meticulosamente y se pasan a las bolsitas, que sólo deben guardar la cantidad que se vaya a consumir en cada comida o cena.

carne-congelada

Carnes

La congelación de las carnes no requiere mucha preparación. Sea cual sea el tipo, hay que eliminar todas aquellas partes no comestibles como las grasa, los nervios, los tendones y los huesos. Si se quieren congelar piezas con hueso, como chuletas, conviene envolver las puntas con papel de aluminio para que no perforen el empaquetado.

Cuando la carne se presenta cortada en chuletas o filetes hay que colocar una lámina de plástico flexible entre ellas para evitar que las piezas se queden pegadas. Si así ocurre, no hay que tratar de separarlas con un cuchillo. Hay que trasladar todas las piezas al frigorífico y consumirlas lo antes posible.

También hay que tener en cuenta algunas cuestiones como la temporada del año. El cerdo, el cordero y los embutidos, por ejemplo, se deben adquirir y congelar en invierno, cuando comienza el frío, porque es en esta época del año cuando las carnes están en las mejores condiciones.

pescados-congelados

Pescados y mariscos

Son productos en los que hay que prestar mucha atención a la limpieza previa. Los pescados deben desescamarse y hay que quitarles las entrañas. Se pueden congelar enteros, incluso con cabeza si se le han quitado los ojos. A las sepias, los calamares y los pulpos, que se pueden congelar enteros o por piezas, hay que quitarles la piel.

La mayoría de los crustáceos se conservan mejor si reciben antes un breve hervor con sal y abundante agua. Este hervor se hace obligatorio en el caso de las langostas. En cambio, las gambas y los langostinos se pueden congelar crudos, pero hay que quitarles la cabeza, que se ennegrece muy pronto.

Resulta poco aconsejable congelar y almacenar moluscos ya que, como se debe hacer cuando ya están cocinados, al final no se diferencian de los enlatados ”al natural” que hay en los mercados.

Aves y caza

Las aves y las piezas de caza deben ser congeladas limpias y perfectamente evisceradas. Lo más importante en estos alimentos es que sus menudillos y despojos aguantan tan sólo tres meses una vez congelados, de modo que se deben empaquetar a parte.

Votación: Visitas totales:
1