RECETAS Y COCINA


VINOS Y LICORES

Zonas vitivinícolas de Estados Unidos

El sector vitivinícola en los Estados Unidos presenta un particular interés por diferentes razones que lo hacen sin duda especial en comparación con el de otros países del mundo. Así, en muchos casos su fisonomía, forma de comportamiento y actuación, evolución y tendencias, o los factores determinantes del mercado difieren notablemente de los patrones europeos.

En primer lugar, se debe destacar que el mercado norteamericano es uno de los principales mercados consumidores de este tipo de bebidas en el mundo y el cuarto productor, detrás de países tan significativos como Francia, Italia o España. Incluso algunos expertos indican que dentro de unos tres años, en el 2011, es posible que pase a ser el principal mercado consumidor y el segundo país importador.

Pero también cabe señalar como característica propia que, a diferencia de otros países en los que se aprecia una principal vocación exportadora de sus caldos —como es el caso de Australia, Chile, África del Sur o incluso en ciertos aspectos España— o que tienen una vocación exportadora unida a un potente y dominante mercado interior (caso de Francia e Italia) o incluso donde prepondera el factor importador (como es Alemania), los Estados Unidos presentan una singular tendencia al equilibrio entre producción y consumo (sin que por ello se puedan despreciar las cifras de importación de vinos solo justificables por la gran dimensión de este mercado).

Otra característica propia de los Estados Unidos son las tasas de consumo per capita que siguen siendo comparativamente con otros países como Francia, Italia, Portugal o España todavía muy bajas, lo que permite por un lado darse cuenta de que se trata de un mercado joven en cuanto a sus pautas de consumo pero también, a juzgar por la tendencia de sus magnitudes, de un mercado en evolución creciente en cuanto al consumo de vinos. Los patrones de consumo resultan a su vez ser singulares ya que a diferencia de otros países grandemente consumidores, como los europeos, la simbología asociada al consumo de vino en los Estados Unidos sigue teniendo especiales connotaciones donde el factor producto de lujo y/o de grandes ocasiones sigue ejerciendo una función predominante.

Las peculiaridades del sistema no terminan en la evolución de producción y pautas de consumo sino lo que quizás sea también un factor propio de este País como es la singular consideración otorgada tradicionalmente a las bebidas alcohólicas (históricamente amadas y repudiadas a la vez) que ha determinado la existencia de un viejo dilema típicamente norteamericano el «de beber o no beber» y que ha configurado de forma a veces trágica y a veces cómica, pero siempre importante y singular, la propia historia de los Estados Unidos y de sus patrones de conducta social.

Ello ha tenido reflejo, en todo el desarrollo regulador del sector de las bebidas alcohólicas, y que ha configurado a su vez el territorio nacional no como un mercado sino como mínimo como unos 50 mercados, tantos como Estados existen (aunque quizás quepa incluso hablar de bastantes más ya que los municipios— Condados — también son, en muchos casos, responsables de una peculiar fisonomía de aquel).

La producción de vinos en los Estados Unidos ha venido creciendo —con algún altibajo puntual— a lo largo de los últimos años.

Resulta relevante asimismo la destacadísima importancia productiva del Estado de California, que además de ser el primer Estado productor es responsable esencial de la imagen vinícola de los
Estados Unidos entre otras razones por su tradición, la calidad de sus caldos y el esmero de sus producciones.

En California se distinguen a su vez varias áreas productivas con más de 1.287 bodegas entre las que destacan:

Costa Norte: Napa (con 300 bodegas es sin duda la zona productiva mas conocida con climas ideales para la producción de variedades como el Cabernet Sauvignon, Chardonnay, Zinfandel y Pinot Noir), Sonoma (con mas de 200 bodegas y 12 denominaciones de origen es cuna de alguna de las más viejas bodegas del país), Mendocino (con más de 48 bodegas), Lake County y otros Condados del norte (23).

Costa Central: Monterrey (54 bodegas), Paso Robles (mas de 27 bodegas), Montañas de Santa Cruz (69 bodegas), San Luis Obispo (24 bodegas), Santa Barbara (111 bodegas), Valle de Santa Clara (29 bodegas), Área de la Bahía de San Francisco (47), Livermore (36) y otras áreas de la Costa central con 53 bodegas.

Sierra Foothills (Falda de la Sierra): Amador (40), Calaveras (19), El Dorado (43), Mariposa (6), Nevada (18), Tuolumne (4), Placer (5), Butte (1) y Yuba (2).

Costa Sur: San Diego (20), Temecula (29), Los Angeles, Orange y Riverside (29)

Valle Central: Lodi–Woodbridge (51).

Principales Regiones Vinicolas
Costa Oeste
La mayoría de la producción de vino estadounidense se lleva a cabo en los estados de California, Washington y Oregón.

Región de las Montañas Rocosas
Principalmente Idaho y Colorado

Estados Unidos del Suroeste
Principalmente Texas y Nuevo México

Estados Unidos del Medio Oeste
Principalmente Missouri, Illinois y Minnesota

Región de los Grandes Lagos
Principalmente Michigan, el norte de Nueva York y Ohio

Costa Este de los Estados Unidos
Principalmente Nueva Jersey, Estado de Nueva York, Pennsylvania, Virginia, y Carolina del Norte

En los Estados Unidos el sector vitivinícola emplea a 1,1 millones de personas, lo que representa una cifra de 33 mil millones de dólares en sueldos.

Las principales variedades de uva para vino incluyen las europeas procedentes de Vitis vinifera (la gran mayoría) y también de Vitis lambrusca, variedad original del norte del continente americano.

 

El número de bodegas existentes ha venido creciendo en los últimos años, pasando de 919 en 1980, a unas 2.700 en 1999 y a las cifras actuales que ascienden a más de 4.929, lo que pone en evidencia el enorme interés mostrado a lo largo de los años por esta actividad, y que ha permitido alcanzar una fisonomía sectorial donde coexisten grandes imperios bodegueros con pequeñas bodegas de carácter familiar, repartidas por los cincuenta Estados.

Estas bodegas producen el conjunto de vinos de este país a partir de más de una cincuentena de variedades diferentes de uvas y se nutren de las uvas producidas por un total de 23.856 viticultores.
Las rentas obtenidas por estas bodegas alcanzan la cifra de 11,4 mil millones de dólares EEUU, de los que un 6,2 por 100 proceden de las rentas de la exportación.

Por su parte la distribución territorial de la producción destacan por orden de importancia los Estados como California, Nueva York, Michigan, Pennsylvania y Oregón.

Respecto al tipo de vino, cabe destacar que el mayor consumo de vinos se corresponde a los vinos de mesa (243 millones de cajas de 9 litros en el 2004) lo que supone una cuota de mercado de casi el 91 por 100. Le siguen en importancia los vinos espumosos (4 por 100 de cuota de mercado), los vinos dulces (3,7 por 100), los vermouth y aperitivos (0,7 por 100).

Respecto al color de los vinos, cabe señalar que el mayor consumo de vinos se ha centrado tradicionalmente en el de vinos blancos frente al de vinos tintos y rosados. Sin embargo, esta tendencia parece que puede variar ya que en el 2005 las cifras ya eran las siguientes: tintos (41,69 por 100), blancos (40,9 por 100) y rosados (17,41 por 100).

Las variedades más consumidas son de lejos la Chardonnay seguidos del grupo del Merlot, del White Zinfandel y del Cabernet Sauvignon (con consumos del orden de la mitad del Chardonnay) y finalmente bastante alejado, el grupo del Pinot Grigio, Sauvignon Blanc, Shiraz y Zinfandel.

Respecto a las zonas de consumo, destacan principalmente la Costa Oeste, Noreste y Florida, centrándose más del 60 por 100 del consumo en las 50 principales áreas metropolitanas del país (principalmente Los Ángeles con 13.881,6 millones de cajas de 9 litros–5,2 por 100 del mercado; Nueva York con 11.114 millones de cajas y 4,1 por 100 de cuota de mercado, Chicago con 8.381 millones de cajas y 3,1 por 100 del mercado, Boston y área cercana con 7.550 millones de cajas y 2,8 por 100 de mercado y Washington DC con 6.452 y 2,4 por 100 de mercado).

Las agencias de carácter federal son las responsables de velar porque los agentes (importadores y mayoristas) cumplan con las exigencias normativas (aspectos aduaneros y fiscales, permisos y licencias de importación; aprobación de etiquetas; aprobación y delimitación de denominaciones de origen, etcétera) y los productos con las propias de la calidad sanitaria y comercial (aditivos, estándares de calidad, etcétera). Las referidas Agencias son el Alcohol Tobaco and Tax Bureau dependiente del Ministerio de Finanzas (Tesoro) y la Food and Drug Administration (FDA) dependiente del Ministerio de Sanidad; otras Agencias como el Customs and Border Protection o el Animal Plant Health Inspection Service del Departamento de Agricultura se encargan de velar por el cumplimiento de los aspectos aduaneros, fitopatológicos, etcétera.

Los Estados y los Condados a su vez regulan casi siempre los aspectos relacionados con la puesta final en el mercado de las bebidas alcohólicas, afectando a las figuras de los distribuidores, los detallistas, los locales de venta, la publicidad, la promoción, las degustaciones, los impuestos al consumo, entre otros. A su vez, la autonomía legisladora y normativa de los Estados determina en la práctica la existencia de grandes diferencias entre la legislación de unos y de otros Estados en temas tan dispersos como la imposición fiscal o el régimen comercial de libertad o de monopolio en la venta de bebidas alcohólicas.

Por todo ello, no se puede en puridad hablar de un mercado norteamericano sino de muchos mercados, más incluso que Estados hay, dadas las regulaciones existentes incluso por debajo de esta esfera administrativa. Ello confiere una inicial dificultad a este mercado que sin embargo se convierte en enormemente atractivo y gratificante una vez conocidas las reglas que lo gobiernan.

La importación concreta de vinos cabe señalar que ésta ha crecido en los últimos años a una elevada tasa media anual del 16 por 100, pasando de los 195,5 millones de litros en 1993 a los 640 millones en el 2005.

Por países, la exportación de vinos ha crecido prácticamente en lo que respecta a la mayoría de los países tradicionalmente proveedores de los Estados Unidos. Las tendencias de todos los principales países proveedores son crecientes a excepción de Francia que parece presentar una cierta inflexión a la baja de sus exportaciones a los Estados Unidos en los últimos años.  Italia ha multiplicado su exportación en volumen por 1,38 veces, Australia por 3,49 veces, Chile por 1,04, España por 2,45; Argentina por 2,6 o Alemania por 1,8.

Cabe destacar especialmente la irrupción vertiginosa de los vinos australianos en el mercado norteamericano que lleva visos de convertirse—si se sigue la tendencia— en breve en el primer proveedor extranjero de este producto.

MAYORES PRODUCTORES DE VINO DE USA

E & J Gallo Winery
Se le atribuye más de un cuarto de todas las ventas de vino estadounidense y es el segundo mayor productor del mundo.

Constellation Brands
Con participación extranjera, Constellation es el mayor productor del mundo e incluye Bodega Robert Mondavi y Bodega Columbia en su cartera

The Wine Group
Negocio con sede en San Francisco que posee la etiqueta de vino de tetrabrick Franzia, Viñedo Concannon y vino kosher Mogen David.

Bronco Wine Company
Propietarios de la línea de vino de Charles Shaw "Two Buck Chuck" que alcanza cerca de 5 millones de las 9 cajas que Bronco produce anualmente de media.

Diageo
Compañía con sede en el Reino Unido con participaciones estadounidenses en Viñedos Sterling, Viñedo Beaulieu y Viñedo Chalone

Brown-Forman Corporation
Propietarios de la marca Bodegas Korbel Champagne

Beringer Blass
División de vino con sede en Australia del Grupo Foster's y propietario de las marcas vino Beringer y Bodega Stags' Leap

Jackson Wine Estates
Propietarios de la marca Kendall-Jackson


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