RECETAS Y COCINA


ZONAS VINÍCOLAS DEL MUNDO - ITALIA

BRUNELLO DI MONTALCINO
Montalcino, elevado sobre una colina, rodeada por un mar de arcilla y protegida por un muro de valles que la convierten en la zona más árida de la Toscana con apenas 500 mm de lluvia al año.

Aunque hace ya muchos siglos que se cultivan viñas, Montalcino no se situó en el mapa hasta los años sesenta, en el que llegaron rumores sobre un vino de una increíble longevidad. Era el legendario 1891 de Biondi-Santi, tal vez el vino tinto más longevo. Las uvas maduran muy pronto y es necesario un largo período en barrica a fin de moderar sus taninos. Montalcino tampoco es una zona del todo uniforme, en la zona norte el suelo tiene más galestro que arcilla, que junto a la altitud, nos da vinos con mayor acidez y un fruto más acerado y delgado que los del sur.

El renombre de que goza Brunelo proviene de un productor de Montalsino llamado Biondi-Santi que produjo el legendario vino de 1891 y que colocò a Montalsino en el mapa de vinos del mundo.

En uvas tintas Brunello es otro nombre de la Sangiovese de Chianti. Algunos productores también han llevado a cabo plantaciones experimentales con Cabernet.

En uvas blancas la Moscato Blanco se cultiva para producir el Moscatello di Montalcino. También se empieza a plantar Chardonnay y Sauvignon Blanc.

Desde 1888, las mejores uvas Sangiovese de Montalcino han sido destinadas a la producción del Brunello di Montalcino, uno de los vinos tintos más conocidos en el mundo. Para su Brunello, Argiano selecciona las uvas de sus viñedos más nobles y procede a la crianza del vino en dos tipos diferentes de madera: el primer año, en barricas francesas (225 litros) para reforzar la estructura innata del vino, luego, al menos por otro año y medio, en toneles de roble de Eslovenia más grandes, a fin que los sabores de fruta concentrados empiecen a suavizarse apenas embotellado. Según el enólogo de Argiano, la combinación de uvas concentradas y maduras fermentadas a temperaturas controladas cuidadosamente, junto con la crianza atenta en una selección de diferentes toneles de roble, produce vinos tintos que conservan la increíble potencialidad de crianza por la cual el Brunello di Montalcino es famoso, manteniendo los sabores lo más posible intensos, accesibles e invitantes.
 

Características organolépticas
El Brunello di Montalcino de Argiano es de color rubí intenso. Presenta una buena concentración en el paladar medio y un retrogusto persistente, aunque si con un cuerpo redondo y voluptuoso e interesantes taninos sedosos. Une potencia y elegancia y preanuncia un futuro prometedor. Con sus fragancias fascinantes de frutos rojos y su frescura limpia, la complejidad de este vino muestra un equilibrio óptimo. Para gozar plenamente sus cualidades, decantar el vino al menos 1 hora antes de gustarlo.    

Clima
Los viñedos de Argiano se benefician de un microclima favorable y una posición envidiable que contribuyen al crecimiento de las vides. El ciclo vegetativo y el período de maduración prolongados son resultado de la altitud del altoplano, 300 m. sobre el nivel de mar, que determina noches frescas en los meses de verano. Las precipitaciones moderadas de Montalcino favorecen una maduración mejor y más sana de las uvas, confiriendo al vino mayor concentración y fragancias. Esta particularidad, junto con los vientos cálidos y constantes que vienen de la Maremma enfriando los racimos durante los días más calurosos de verano, permite una maduración más lenta de las uvas determinando condiciones generales favorables. Por último, la cercanía de Argiano al Monte Amiata, uno de las montañas más altas de la Toscana, que mantiene reparada toda la zona del mal tiempo. La unión de estos factores permite a Argiano producir cada año vinos de elevado perfil y vendimias constantemente buenas.
 
Vinificación
Las uvas Sangiovese se recogen generalmente entre finales de septiembre y mitad de octubre, según el tipo de suelo, de la exposición de los viñedos y de la situación climática. El mosto se deja fermentar en contacto con los hollejos en tinas de acero inoxidable a temperatura controlada durante dos o tres semanas. El tiempo de fermentación varía de una tina a otra, según los viñedos de procedencia de las uvas. Una vez terminada la fermentación alcohólica, comienza espontáneamente la fermentación maloláctica, un proceso natural que transforma el ácido málico en ácido láctico y hace suave el vino. Esta segunda fermentación puede durar de algunas semanas a algunos meses, a causa de diferentes factores, como la temperatura de la cantina. Este proceso no sólo suaviza el vino, sino que le confiere mayor profundidad, complejidad y elegancia. La crianza del vino dura en total 4 años, de los cuales 2 y medio en toneles de roble. Antes de la venta en enero, se deja reposar el vino en la botella por otros 6 meses.

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