Gastronomía de Santiago de Compostela
La gastronomía compostelana está dentro de la cocina típica gallega
Basada en sus productos frescos, variados y de excelente calidad. El producto estrella es la vieira, pero además podemos encontrar platos como el pulpo a la gallega, mariscos y pescados variados como merluzas, rodaballos, meros, lubinas, lenguados, besugos y rapes.
Pero además existen otros platos característicos de esta zona como el caldo de grelos, jureles y sardinas asados, fritos, etc., y la famosa empanada gallega que puede ir rellena de diferentes tipos como por ejemplo de pescados y mariscos o de carne y verduras, simplemente exquisita.
La carne es también digna de mencionar como la Ternera gallega, el cerdo del que se saca platos tan famoaos con el lacón con grelos (los brazuelos delanteros del animal curados y servidos con patatas, chorizo y hojas tiernas de nabo), y el cocido gallego (morro, lacón, tocino, oreja, garbanzo, gallina, etc.).
En Santiago de Compostela son muy típicas las tapas, en los numerosos bares , tabernas, chiringuitos de la zona, que ofrecen tapas tan ricas como unos mejillones, empanada o pescadito.
Postres, vinos y licores
Allí no acaban las opciones de la sobremesa. Compostela ha legado a la gastronomía gallega la llamada tarta de Santiago, que en sus 200 años de historia ha sabido combinar las proporciones justas de almendra molida, huevos, azúcar, mantequilla y pizcas de canela debajo de un manto de azúcar en polvo que dibuja la cruz del Apóstol. Si se quiere acabar la comida con quesos las opciones son muchas, porque Santiago está rodeada de buenos productores de quesos, como los de Arzúa-Ulloa, el de O Cebreiro, o el San Simón, puntiagudo y ahumado. Reina entre ellos el queso de tetilla, de sabor suave por su corta maduración, e inconfundible por su forma.
El riego lo aportan vinos procedentes de todos los rincones gallegos. El popular Ribeiro, de la rica zona vitícola de Ourense, es ligero y joven en su versión blanca, y cargado cuando es tinto. De las Rías Baixas llegan el Albariño, fiel compañía del marisco, seguido por los caldos de Tea, Rosal, Ribeira de Ulla y Salnés. También deben catarse los vinos de la Ribeira Sacra -blancos y tintos, encabezados por el histórico Amandi que, dicen, ya era conocido en las mesas de los Césares romanos-; los de Monterrei, que abarcan desde blancos ligeros hasta tintos afrutados de intenso color púrpura, y los de Valdeorras, que nacen también en Ourense, y se reparten entre blancos –Godello- y tintos –Mencía-.
El remate natural de cualquier comilona son los aguardientes u orujos, que pueden tomar forma de licor de hierbas, licor café y muchas más. La caña es también la base de lasqueimadas, que ponen a arder el orujo con azúcar, cáscaras de naranja o limón y granos de café mientras se recita un conjuro contra los maleficios de meigas y trasnos.
Sabor para llevar
El Mercado de Abastos, las rúas históricas y el Ensanche abundan en productos gastronómicos para probar y llevar. Los aguardientes y vinos vienen ya presentados en cajas para regalo. Los embutidos y los quesos son opciones lógicas, porque se conservan bien, y muchos negocios los empaquetan convenientemente para el viaje. Enlatados pueden comprarse los grelos, los moluscos y hasta algas gallegas en conserva.
Las tartas de Santiago, artesanales o industriales, son asimismo souvenirs muy populares, como las ‘piedras de Santiago’ –almendras cubiertas de chocolate-, los ‘caprichos de Santiago’, que resultan de la dulce aproximación de almendras y merengue, y las tabletas de chocolate de producción local.
Más opciones: la miel gallega, con su sabor a flores silvestres y un recuerdo de eucalipto y maderas de los bosques; y las castañas, que pueden consumirse asadas durante los paseos invernales y meterse a la maleta bajo la dulce forma de marron glacé.
Capítulo aparte merecen los dulces monacales, elaborados por las congregaciones femeninas de Santiago, manufacturas que cobran un aura casi angélica cuando salen del torno conventual. Las benedictinas de San Paio ofrecen almendrados, pastas de té, magdalenas y tartas de Santiago. Por encargo, también tartas de hojaldre y brazos de gitano. Las dominicas de Belvís concentran sus especialidades en repostería navideña, con mantecados y almendrados por encargo, y el resto del año cuecen deliciosas galletas.
Fuente: Turismo de Santiago de Compostela
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